Club Atlético Kimberley

Asimismo, la equipación sigue manteniendo su color típico azul y grana. Asimismo, la misma indumentaria tendrá un valor en el mercado de unos 89,99 dólares en la versión de aficionado, hasta los 154,99 dólares de la edición jugador de la equipación del primer equipo tanto del masculino, camiseta barata como del femenino. Este autor afirmaba que de niño iba siempre descalzo y nunca necesitó investigar ni fabricar algo parecido al calzado, como sí resulta imprescindible en climas templados.

La misma es la primera con el nombre de Spotify como patrocinador principal de los azulgranas y el central español, Gerard Piqué, fue uno de los principales futbolistas que asistieron al anuncio. En la temporada 2011-12 llegaba como nuevo inquilino al banquillo Óscar Cano Moreno que con un alto presupuesto no logró meter al equipo en la liguilla por el ascenso a la Liga Adelante. Tony Adams dejó su puesto a final de temporada. De esta manera, los seguidores azulgranas ya podrán adquirir los modelos del primer uniforme de la próxima temporada. Durante la temporada 2019-20 el equipo compite en Tercera División de España encuadrado en el grupo VIII, al ascender de categoría esa misma temporada.

En 2014, Zara decidió retirar una camiseta del mercado por la polémica que había generado, al ser un diseño muy similar al que eran obligados a utilizar los judíos en los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial. De un desajuste defensivo puede surgir una oportunidad de gol; de ahí la importancia que entrenadores y expertos conceden a saber «jugar sin balón», es decir, a saber marcar y desmarcarse, acciones que requieren visión de juego y conllevan un considerable desgaste físico. Posteriormente se ha dado más importancia a los centrocampistas, aumentando su número hasta cuatro.

De esta forma se pueden acumular muchos jugadores en las acciones de ataque y, cuando el equipo pierde la posesión del balón, un número importante de futbolistas pasa a realizar funciones defensivas. La estructura en líneas de los jugadores fue adquiriendo progresivamente un mayor equilibrio; aumentó el número de defensores, se pobló más la línea media y se redujo la cantidad de delanteros. El desmarque, por contra, es un movimiento táctico ofensivo que intenta desbaratar el marcaje del rival: uno o más atacantes se separan rápidamente de los defensores para poder recibir el balón; aunque no logren su objetivo, atraen sobre sí a los defensores, creando espacios vacíos que otros atacantes pueden aprovechar para desmarcarse.

Todo ello conduce a un constante ciclo de movimientos (desmarque-marcaje) entre atacantes y defensores, aun cuando la pelota esté en el centro del campo. Mediante el marcaje se intenta evitar que los atacantes avancen hacia la portería o reciban el balón. La coberturas serían el equivalente defensivo de los apoyos: uno o varios compañeros ayudan a otro en su labor de marcaje para que, en caso de ser superado por el jugador rival, éste se encuentre inmediatamente con un nuevo obstáculo. El jugador que posee el balón ha de recibir apoyos, es decir, contar con compañeros que se acercan a su posición y se sitúan en situación óptima para recibir el balón.

En defensa, los jugadores adoptan la situación en M, mientras que, en ataque, el sistema se convierte en W (3-2-2-3). En los años 50 y 60 predominó la disposición 4-2-4 al estilo de Brasil (cuatro defensas, dos centrocampistas y cuatro delanteros), aunque paralelamente se desarrollaron sistemas fuertemente defensivos (el «cerrojo» o catenaccio), con disposiciones con cinco defensas (5-3-2 o 5-4-1), que fiaban la victoria en los contraataques.

Cuando dichos movimientos parten de una situación de balón parado (córners, faltas, saques de banda), se habla no de táctica, sino de «jugadas de estrategia». Un ataque que fracasa debido a una inesperada pérdida del balón puede conducir a un contragolpe o contraataque, una acción ofensiva de carácter sorpresivo que se lleva a cabo con escasos efectivos y máxima celeridad, aprovechando los amplios espacios vacíos dejados por la posición adelantada del rival. Ciertamente, aunque los métodos varíen, el objetivo siempre es lograr la superioridad numérica en todos los sectores del campo: en la zona defensiva para evitar el peligro en el área propia, en el medio campo para recuperar el balón o avanzar hacia el área contraria, y en la zona ofensiva, para marcar goles.

Dentro de todos los sistemas de juego se dan múltiples variantes, relacionadas con la vocación ofensiva o defensiva del equipo, con las características individuales de los propios jugadores y también con el sistema de juego del contrincante. Al principio, las combinaciones incidían sobre todo en el aspecto ofensivo, colocando en el ataque a muchos jugadores y a muy pocos en las labores defensivas. Otra táctica igualmente defensiva, aunque más activa, es la presión sobre los rivales en una zona más avanzada del campo con el objeto de arrebatarles el balón; si los adversarios logran superar la línea de presión, tiene lugar el repliegue o retroceso del equipo hacia posiciones defensivas.

En el marcaje «al hombre» o individual, cada jugador se encarga de vigilar específicamente a un adversario en concreto; en el marcaje zonal o por zonas cada defensor se encarga de proteger una zona determinada del terreno de juego, con independencia de los contrarios que la ocupen; el marcaje mixto es una combinación de ambos. Los cambios que ha experimentado el fútbol en el sistema de juego, desde sus inicios hasta nuestros días, han sido muy importantes. Ya a comienzos del siglo XX existía una estructuración en las posiciones de los jugadores sobre el terreno de juego, con unos que defendían y otros que atacaban.

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